Vino, piedra y horno de leña
La Ribera del Duero se recorre bien en cuatro días: Peñafiel y su castillo, Aranda de Duero y sus bodegas subterráneas excavadas bajo el casco histórico, y los viñedos que suben hacia Roa y La Horra. El alojamiento es un hotel en una bodega o una casa de piedra rehabilitada.
Las visitas
Se reservan dos o tres bodegas de perfiles distintos: una histórica, una de arquitectura contemporánea y una pequeña de producción familiar, siempre con cata y con el enólogo o el propietario delante. Nada de visita en grupo grande con audio grabado.
Se adapta a ti
Encaja muy bien con la vendimia, entre finales de septiembre y octubre, y se puede combinar con dos noches en Burgos o Valladolid.